Hoy, cuando he llegado a casa, me he puesto a leer alguna anecdota que cuenta la gente en sus blogs. Después de esto he pensado, ¿Qué voy a hacer yo con mis 17 años? Sí, porque la vida de una persona de unos 30 años ya comienza a llenarse de experiencias que contar (no estoy llamando viejo/a a nadie, que conste en acta) y de repente, tras leer una traumática experiencia... me he acordado de una que ocurrió en mi instituto no hace mucho.
Mi ciudad es un gran ejemplo de fauna autóctona variada, de hecho siempre he tenido en mente hacer un documental porque es realmente rara... Así que, para no variar, un sábado caminando por el mercado me tope con una mujer de unos 40 años tirada en un banco y con más alcohol que tres adolescentes juntos un sábado en un botellón. Ésta mujer, que me recordaba a la loca de los gatos de Los Simpsons, estaba gritando en pleno centro de la ciudad con una botella de alcohol.
Días más tarde, caminando de vuelta a casa, me enteré de que la loca de los gatos se había ido a su barrio e intentando entrar a la casa de unos vecinos, se cayó por el tejado. Lógicamente, se armó la de Dios con las ambulancias y de ahí salió un collarín y una hija traumatizada al encontrar a su madre.
Tuve la suerte de que su hija iba a mi instituto y, aunque no sé de quién le podría venir, es un poco problemática.
Así pues, una semana después de el incidente del tejado, estando en la clase con la vice directora se empezaron a oir muchos ruidos y a los pocos segundos entró una profesora para decirnos que teníamos que salir del centro rápidamente.
Nos dirijimos a las escaleras y... ¡tacháaaan! la loca de los gatos subía en ese momento ¡¡¡con una navaja en la mano!!! Nos desalojaron rápidamente y al final se llevaron a la mujer y nadie la ha vuelto a ver (menos mal).
Algunos días después, nos contaron que la mujer había ido a amenazar a una compañera de su hija con la que tenía problemas... ¿Hasta dónde llega la locura?
Ctchu
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