12 de enero de 2013

¡Esto va a misa!

Aristóteles definía la peripecia como "el cambio de las cosas a su estado contrario". 
Pues bien, creo que he entrado en un continuo infinito de peripecias y estoy intentando controlarlas todas y cada una de ellas... sin buen resultado alguno.
He intentado cambiar de mentalidad (dicen que funciona, aunque sea difícil) pero lo único que me ha traído han sido más problemas y me he chocado de morros contra lo que siempre pienso y digo pero realmente nunca quiero creereme: es una persona egoista.
Hace un tiempo dije que me iba a alejar de personas así: que solo piensan en ellas mismas y que si a ti te apetece algo, te tienes que aguantar porque a él le apetece más otra cosa, y lo que él dice va a misa. 
Bien, pues sí. Me encuentro ahora mismo al lado de una persona que es totalmente así. Pero no es mi culpa, y esta vez lo digo de verdad... no como las veces que lo decimos, pero realmente es nuestra culpa. Y no es mi culpa básicamente porque me la ha clavado pero bien. 
Claro que todos cuando empezamos a salir con alguien somos más cariñosos, más atentos... y poco a poco vamos siendo menos "empalagosos", pero el cambio es lento y hay muchas fases hasta llegar a comportarte como un amigo para tu pareja y como un novio con otras persona más lejanas a ti que a esa persona (y lo peor, luego vas diciendo "no, no, tú no puedes irte con ellos porque son chicos y tengo celos"). Pienso que eso es llevar las cosas al límite y que, si tu has acostumbrado a una persona a algo, sí se lo puedes quitar, claro está (sino todos llevaríamos chupete aún cada vez que queramos dormir, ¿no?), pero no se lo puedes quitar de golpe, porque los resultados son totalmente nefastos (y hacen pupita).
Sí, querido. Me has engañado como a una boba, pero lo que tú no sabes es que no hay nada más rencoroso y vengativo que una mujer "en caliente" y, como dicen muchos, "la venganza es un plato que se sirve frío, y tú vas a cagar cubitos".

7 de enero de 2013

A las duras y a las maduras


Siempre he pensado que estar con una persona supone hacer algunos sacrificios. Y siempre que he estado con alguien he tenido que hacerlos, aunque hayan supuesto mucho para mi. Al fin y al cabo una relación es estar para lo bueno y para lo malo.
He tenido malas experiencias, y supongo que muchos chascos me los he llevado por pensar estas cosas y tenerlas siempre por delante. Lógicamente, por muy mal que me haya ido en mi última relación, he seguido teniendo estas ideas y con J que llevo más tiempo que con cualquier otra persona con la que haya estado, se han hecho más fuertes, y he sacrificado mucho, incluso a veces pienso que demasiado, por él. Ya no hablo con mis amigos del pueblo, después de todo lo que me costó recuperarlos tras un año sin hablar con ellos y tras el problema que hubo; soporto a sus amigas y, sobre todo soporto que sea tan 'amable' con ellas.
Por esto último hemos tenido muchos problemas últimamente, siempre estamos discutiendo porque tiene demasiada confianza con ellas (más que con los chicos, con los que lleva saliendo más de 5 años) y que incluso las trata mejor que a mi.
Este año he cumplido mis 18 años y, siguiendo la tradición de mi pueblo, me toca salir de la fiesta como 'dama' (mejor dicho quinta, pero es para que se entienda). Es una vez en la vida, una de las cosas que más importantes van a ser y algo que he esperado con mucha ilusión, siempre contando los años que me quedaban. Tras haber conseguido convencer a J de que viniese a mi pueblo (y entendiendo las razones por las que no quería venir y respetando su opinión) resulta que ahora el único día del año que le he pedido que me acompañe, que quiero que me vea porque es algo que me hace muchísima ilusión, resulta que nuestros (sus, mejor dicho) amigos se van de pascuas a Benidorm y, sin pensárselo dos veces, me ha dicho “qué pena no poder ir, con la ilusión que me hacía”.
Pienso que es CRUEL que me diga eso, después de saber la ilusión que tenía por que viniera un solo día a verme allí, para que me viera en mi día. Yo ya sé que él es egoísta, eso siempre lo he sabido, y sé que no va a cambiar en su vida, pero por una sola vez creo que debería pensar en todo lo que he hecho por él: he dejado a mi amigos del pueblo y a los de aquí, he dejado de hablar con mis dos mejores amigos solamente porque él me dijo que no quería que los viese porque no se llevan bien... y no es capaz de perderse un año 4 días de estar con sus amigos con los que está todo el año y venir a verme a una cosa que es una vez en la vida y sabe lo importante que es para mi.
Puede que la mayoría penséis “más tonta tú por haberlos dejado”, pero si algo he aprendido de mis relaciones (que desde luego han sido pocas pero intensas) y de la separación de mis padres es que si tienes una pareja a la que quieres y sobre todo a la que quieres conservar, debo estar con ella en lo malo (que en eso cumplo a rajatabla últimamente) pero también en los buenos momentos de su vida, celebrándolos junto a ella... al fin y al cabo pienso que en eso consiste una pareja, y pienso que se debe dejar de ser tan egoísta, porque es algo que hace daño a la otra persona.
Hay veces que se debe poner a una persona por delante de una fiesta con personas del día a día, ¿no?