Aristóteles definía la peripecia como "el cambio de las cosas a su estado contrario".
Pues bien, creo que he entrado en un continuo infinito de peripecias y estoy intentando controlarlas todas y cada una de ellas... sin buen resultado alguno.
He intentado cambiar de mentalidad (dicen que funciona, aunque sea difícil) pero lo único que me ha traído han sido más problemas y me he chocado de morros contra lo que siempre pienso y digo pero realmente nunca quiero creereme: es una persona egoista.
Hace un tiempo dije que me iba a alejar de personas así: que solo piensan en ellas mismas y que si a ti te apetece algo, te tienes que aguantar porque a él le apetece más otra cosa, y lo que él dice va a misa.
Bien, pues sí. Me encuentro ahora mismo al lado de una persona que es totalmente así. Pero no es mi culpa, y esta vez lo digo de verdad... no como las veces que lo decimos, pero realmente SÍ es nuestra culpa. Y no es mi culpa básicamente porque me la ha clavado pero bien.
Claro que todos cuando empezamos a salir con alguien somos más cariñosos, más atentos... y poco a poco vamos siendo menos "empalagosos", pero el cambio es lento y hay muchas fases hasta llegar a comportarte como un amigo para tu pareja y como un novio con otras persona más lejanas a ti que a esa persona (y lo peor, luego vas diciendo "no, no, tú no puedes irte con ellos porque son chicos y tengo celos"). Pienso que eso es llevar las cosas al límite y que, si tu has acostumbrado a una persona a algo, sí se lo puedes quitar, claro está (sino todos llevaríamos chupete aún cada vez que queramos dormir, ¿no?), pero no se lo puedes quitar de golpe, porque los resultados son totalmente nefastos (y hacen pupita).
Sí, querido. Me has engañado como a una boba, pero lo que tú no sabes es que no hay nada más rencoroso y vengativo que una mujer "en caliente" y, como dicen muchos, "la venganza es un plato que se sirve frío, y tú vas a cagar cubitos".
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